Vamos con la familia al Acuarela en promedio una vez al año, y es consistentemente bueno.

Esta vez la gran sorpresa fue un kubbe muy bueno, al que ataqué con denuedo.

Por supuesto el plátano frito también pasó susto al igual que el pavo con tocino.
Doña Pola se aplicó con diligencia a la feijoada.

Después de comer como cerdícolas, llegó la hora del postre: strudel, profiteroles, sagú en vino y otros varios nos dejaron rodando.

Muy rico todo.


Pero donde queda y como son los precios?