El viernes fuimos al Muqueca, Restaurante Brasilero que está en Miguel Claro entre Santa Isabel y Sucre.

Rico ambiente, música un poco fuerte para mi gusto (debe ser porque no me mata la música brasilera) y carta en pizarras varias sin mucha explicación, que corre a cuenta del mozo, que no explicó mucho en verdad.
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Para matar saudade pedí mandioca frita, que me gusta mucho y me recuerda a Paraguay y Ghana.
Tras dar cuenta de la mandioca, pedimos sendas muquecas de camarón, que llegó con arroz. Camarones grandes y chicos, leche de coco, aceite de dendé —que yo no noté acostumbrado como estoy al aceite de palma en cantidades industriales de la cocina de Ghana— y verduritas.

Rico pero demasiado similar a mis curries y similares.
Un poco caro para mi gusto.
Queda para otra visita una exploración más acuciosa.


En tu cronica hay mas refrencias a otros paises que al restaurante. A pesar de que este lugar efectivamente puede ser un poco caro, tiene la gracia de ser un lugar realmente brasileño. Hay una gran cantidad de “detalles” que son fundamentales para ser un lugar donde no solo se va a comer, sino donde uno llega a sentirse por momentos en Brasil (en eso es importante la musica).
Los elementos que llaman la atención son la constante amabilidad de los mozos, la simpatía del dueño que siempre trata de compartir con todos sus clientes, haciendo que el restaurante mas que un lugar donde se ofrece comida, parezca la continuación del living de su casa.
En lo que se refiere a la comida, que tengan Guaraná Antártica, Skol, pimentas (ajìes) tipicamente brasileñas y un par de platos muy bien logrados (tendrán que descubrirlos) bien valen una visita. Si a lo anterior suman un día con nutrida concurrencia Brasileña puede transformar la velada en un viaje a Brasil.